El trabajo autónomo vuelve a marcar un hito en España. El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) cerró febrero con 3.419.873 afiliados, lo que supone 11.268 más que en enero y 43.849 más que en el mismo mes del año anterior. Se trata del mejor registro histórico para un mes de febrero, consolidando la senda de crecimiento iniciada en ejercicios anteriores.
Los datos, difundidos por UPTA España, reflejan que el segundo mes del año, tradicionalmente asociado al inicio de la recuperación tras el arranque del ejercicio, ha registrado un comportamiento especialmente dinámico en 2026. La evolución positiva ha sido generalizada en la mayoría de las actividades económicas, aunque con diferencias entre sectores.
El trabajo autónomo gana peso en sectores cualificados
El crecimiento del trabajo autónomo ha estado liderado por las Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas, que sumaron 2.442 nuevos afiliados en febrero. Este avance confirma el protagonismo creciente de los perfiles especializados dentro del colectivo.
La Construcción también mostró un fuerte impulso, con 2.094 nuevos trabajadores por cuenta propia. A estos datos se suman los incrementos registrados en Educación y en Actividades Sanitarias y de Servicios Sociales, que añadieron más de mil y más de 800 afiliados respectivamente. La Hostelería, por su parte, creció en 780 autónomos, anticipando el movimiento previo a la temporada turística en distintos territorios.
En contraste, Agricultura y Transporte experimentaron leves descensos en su número de activos, mientras que el Comercio permaneció prácticamente estable, evidenciando una situación de estancamiento que continúa preocupando al sector.
Cambio de modelo productivo
Desde UPTA España valoran de forma positiva estos resultados. Su presidente, Eduardo Abad, destaca que el colectivo sigue demostrando fortaleza incluso en contextos económicos complejos.
Según señala, el trabajo autónomo está evolucionando hacia actividades de mayor cualificación y valor añadido, dejando atrás un modelo excesivamente concentrado en determinados segmentos del sector servicios. Esta transformación refuerza la estabilidad y la calidad del tejido productivo, además de contribuir a sostener el empleo y la actividad económica en el conjunto del país.
Con estos datos, febrero no solo confirma la buena salud del régimen de autónomos, sino que también apunta a una tendencia de fondo: un colectivo cada vez más profesionalizado y alineado con sectores estratégicos para el crecimiento económico.

