El sistema de cotización de los trabajadores autónomos en España sigue mostrando cambios importantes tres años después de la entrada en vigor de la reforma del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, cerca del 24% de los autónomos españoles cotiza actualmente por la base mínima, una cifra que se ha multiplicado por cinco desde 2023.
La evolución refleja el impacto del nuevo modelo basado en ingresos reales, que sustituyó al sistema anterior donde cada trabajador por cuenta propia podía elegir libremente su base de cotización. El cambio ha provocado una redistribución progresiva de los autónomos hacia los tramos más bajos de cotización, especialmente entre quienes inician actividad o registran ingresos reducidos.
La base mínima gana peso entre los trabajadores autónomos
A cierre de marzo de 2026, más de 818.000 autónomos estaban inscritos en el tramo más bajo de cotización sobre un total superior a 3,4 millones de afiliados al RETA y al Régimen Especial del Mar. Hace apenas tres años, este colectivo apenas representaba el 4,8% del total. Hoy, supone prácticamente uno de cada cuatro trabajadores autónomos en España.
El sistema actual establece quince tramos vinculados a los rendimientos netos del autónomo. Aquellos profesionales que declaran ingresos inferiores a unos 670 euros mensuales quedan automáticamente encuadrados en la base mínima, cuya cuota ronda actualmente los 200 euros al mes.
La transformación también está vaciando el tramo intermedio de cotización, históricamente el más utilizado por los autónomos. En apenas tres años, más de 700.000 trabajadores han abandonado ese nivel para pasar al tramo mínimo o, en menor medida, a escalones superiores.
Jóvenes, extranjeros y nuevos autónomos lideran el cambio
Los datos muestran un patrón muy claro entre quienes más recurren a la base mínima. Los trabajadores jóvenes concentran gran parte de estas cotizaciones reducidas: más del 66% de los menores de 25 años se encuentra en el tramo más bajo. Entre los profesionales con menos de seis meses de actividad, el porcentaje supera incluso el 80%.
También destacan los autónomos extranjeros, especialmente los procedentes de Sudamérica, así como determinados perfiles digitales y freelance relacionados con sectores tecnológicos, educación, contenidos o cultura.
La tarifa plana de 80 euros para nuevos autónomos continúa siendo uno de los principales incentivos que explican esta situación. Más del 60% de las nuevas altas en el RETA se acoge actualmente a esta bonificación, vinculada precisamente al tramo mínimo de cotización.
Diferencias entre comunidades y sectores
La distribución no es homogénea en todo el país. Canarias, Comunidad Valenciana, Madrid y Andalucía figuran entre las regiones con mayor porcentaje de autónomos cotizando por la base mínima. En cambio, el País Vasco presenta una situación muy distinta, con una menor presencia de cotizaciones reducidas y un mayor peso de los tramos altos.
Por sectores, las actividades relacionadas con informática, consultoría, telecomunicaciones, educación y creación de contenidos encabezan el porcentaje de autónomos en la base mínima. En el lado opuesto aparecen actividades industriales y agrícolas, donde predominan cotizaciones más elevadas.
Un sistema todavía en transición
La reforma del RETA todavía no ha completado su implantación definitiva. El calendario de transición continuará hasta 2031, por lo que los expertos prevén nuevos ajustes en los próximos años. Mientras tanto, la Seguridad Social continúa revisando las cotizaciones declaradas y realizando regularizaciones en función de los ingresos reales de cada autónomo.
Este nuevo escenario obliga a los trabajadores por cuenta propia a mantener un mayor control sobre su facturación, gastos e ingresos netos para evitar desajustes futuros en las cuotas. Además, el crecimiento de la base mínima refleja una realidad cada vez más visible en el mercado laboral español: el aumento de actividades freelance con ingresos variables y modelos de autoempleo más precarios durante los primeros años de actividad.

