Una de cada cuatro pymes españolas ha solicitado o recibido algún tipo de inversión sostenible en los últimos doce meses, según un informe reciente sobre finanzas sostenibles en pequeñas y medianas empresas. Este porcentaje sitúa a España a la cabeza de los países analizados en la adopción de finanzas verdes, impulsada principalmente por la financiación pública y el uso de herramientas digitales.
Financiación sostenible y digitalización en las pymes españolas
El estudio subraya que la tecnología ha sido determinante para que las pymes reduzcan su impacto ambiental. A nivel mundial, más del 70% de las pequeñas y medianas empresas que utilizan herramientas digitales han logrado disminuir sus emisiones de carbono, apoyándose en sistemas de contabilidad electrónica, seguimiento de emisiones y automatización de informes mediante inteligencia artificial.
Desafíos en la adopción de finanzas verdes
A pesar del creciente compromiso con la sostenibilidad, las pymes todavía enfrentan obstáculos para acceder a finanzas verdes. Solo un tercio cuenta con infraestructura para elaborar informes de sostenibilidad, y únicamente un 8% invierte en sistemas de reporte formal, lo que limita su capacidad de demostrar la efectividad de sus acciones ante entidades financieras. Entre las medidas adoptadas se encuentran la eficiencia energética, la reducción de residuos y el uso de energías renovables.
Claves para acelerar el acceso a financiación sostenible
El informe identifica cinco áreas para facilitar el acceso a financiación verde: simplificación de los informes de sostenibilidad, adopción de herramientas digitales y de inteligencia artificial, mayor apoyo e incentivos económicos, optimización del intercambio de datos entre bancos y reguladores, y adaptación de los productos financieros a las necesidades de las pymes.
Los datos muestran que las pequeñas y medianas empresas españolas se posicionan como un sector líder en finanzas verdes. Con un papel activo en la transición hacia modelos de negocio más sostenibles y en la reducción de su impacto ambiental, aunque la adopción de prácticas formales de reporte sigue siendo un desafío a superar.

