La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) han anunciado que no respaldarán la propuesta de subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) planteada por el Gobierno. La decisión fue adoptada por unanimidad durante un Comité Ejecutivo extraordinario celebrado este jueves, tras una jornada marcada por la ausencia de acuerdos y la falta de avances en la mesa de negociación.
Según las organizaciones empresariales, el principal motivo del rechazo es la imposibilidad de seguir los cauces mínimos del diálogo social. Aseguran que no recibieron ninguna propuesta concreta durante la reunión mantenida por la tarde y denuncian una situación de descoordinación entre los distintos ministerios implicados, que califican como inédita hasta la fecha.
SMI
Desde CEOE y CEPYME advierten de que el incremento del SMI, en los términos actualmente planteados, podría tener un impacto negativo relevante sobre el tejido empresarial. En este sentido, señalan que el Ministerio de Trabajo habría alcanzado un acuerdo con los sindicatos para tramitar la no compensación y absorción de determinados complementos salariales, una medida que, a su juicio, vulnera el Estatuto de los Trabajadores y debilita el marco de la negociación colectiva.
Las patronales alertan de que esta decisión supondría un aumento considerable de los costes laborales, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, que cuentan con menor margen de maniobra. Este escenario, explican, podría poner en riesgo la viabilidad de numerosas compañías, en un contexto ya marcado por el encarecimiento de costes y la incertidumbre económica.
Además, CEOE y CEPYME han expresado su malestar por lo que consideran una falta de respeto al diálogo social, uno de los pilares tradicionales de las relaciones laborales en España. A su juicio, la forma en la que se está abordando la subida del salario mínimo supone un menosprecio sin precedentes a este mecanismo de consenso.
Las organizaciones empresariales reclaman al Gobierno que retome una vía de negociación real con todas las partes implicadas y advierten de que la falta de acuerdo puede derivar en mayores tensiones en el ámbito laboral. El rechazo de las patronales anticipa un escenario complejo para la tramitación de la medida en los próximos meses.

