La no transposición del IVA franquiciado en España está provocando un importante perjuicio económico y administrativo para los trabajadores autónomos. Así lo advierte un informe del Gabinete de Estudios de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), que analiza el impacto de esta omisión legislativa y alerta de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra una parte significativa del colectivo.
El estudio parte de los últimos datos del Barómetro de ATA, que dibujan un contexto económico complicado para el autoempleo. En 2025, el 35% de los autónomos redujo su facturación respecto al año anterior y un 32% reconoce que su situación económica empeoró. Además, el 63% de los trabajadores por cuenta propia declara rendimientos fiscales anuales inferiores al Salario Mínimo Interprofesional, mientras que el 93% percibe un aumento de las cargas administrativas y fiscales.
Una medida clave para aliviar la carga de los autónomos
En este escenario, ATA señala la implantación del IVA franquiciado como una de las medidas más urgentes para aliviar la presión burocrática que soportan los trabajadores por cuenta propia. Este régimen, ya vigente en países como Francia o Italia, permite a pequeños profesionales quedar exentos de liquidar y declarar el IVA, lo que se traduce en una reducción significativa de costes y trámites administrativos.
Según las estimaciones del informe, alrededor de 770.000 autónomos en España podrían acogerse a este sistema, al cumplir los requisitos de ingresos y tener un bajo volumen de IVA soportado.
El IVA franquiciado permitiría ahorrar más de 500 millones de euros al año
La ausencia del IVA franquiciado supone para estos autónomos un sobrecoste medio de 660 euros anuales. Esta cantidad procede tanto de los gastos directos de gestión, como asesoría, programas de contabilidad o cumplimiento de obligaciones fiscales, como del tiempo dedicado a tareas administrativas vinculadas al impuesto.
Extrapolado al conjunto del colectivo potencialmente beneficiario, el perjuicio económico directo supera los 508 millones de euros anuales, una cifra que ATA considera innecesaria y evitable.
El IVA franquiciado y la desventaja competitiva frente a Europa
ATA advierte además de que la falta de aplicación del IVA franquiciado sitúa a los autónomos españoles en una clara posición de inferioridad competitiva dentro del mercado único europeo, donde este régimen de simplificación fiscal ya es una realidad en varios países.
El informe también analiza el impacto para las arcas públicas, que se situaría entre 625 y 650 millones de euros anuales. No obstante, la organización considera que este coste debe entenderse como una inversión en justicia fiscal y en el fortalecimiento del autoempleo.
El documento concluye que la no implementación del IVA franquiciado genera un daño patrimonial continuado para los autónomos y reclama su puesta en marcha como una medida estructural de apoyo a uno de los pilares fundamentales de la economía española.

