La confianza de los máximos responsables empresariales en el crecimiento de sus compañías ha descendido a su nivel más bajo de los últimos cinco años. Así lo refleja la 29ª Encuesta Global de CEO de PwC, que muestra un panorama de creciente incertidumbre económica, presión regulatoria y retos tecnológicos marcados por la IA que obligan a los líderes a replantear sus estrategias.
El estudio, realizado entre septiembre y noviembre de 2025, recoge la opinión de 4.454 CEO de 95 países. Solo el 30% se declara muy o extremadamente confiado en que sus ingresos aumentarán en los próximos 12 meses, frente al 38% del año anterior y muy lejos del 56% registrado en 2022. Este retroceso evidencia un entorno global más complejo y volátil para la actividad empresarial.
La IA centra la inversión, pero aún no genera retornos claros
La inteligencia artificial (IA) se consolida como una de las grandes prioridades estratégicas para las empresas, aunque los resultados no siempre acompañan al esfuerzo inversor. Según la encuesta, el 56% de los CEO afirma que sus organizaciones todavía no han obtenido beneficios económicos significativos de las iniciativas basadas en IA.
Aun así, una parte de las compañías ya empieza a notar impactos positivos: el 30% de los directivos reconoce aumentos de ingresos vinculados a la IA y un 26% señala reducciones de costes. Estos datos apuntan a una brecha creciente entre las empresas que han logrado integrar esta tecnología de forma estratégica y aquellas que aún se encuentran en fases iniciales de adopción.
Riesgos macroeconómicos y ciberamenazas, en el punto de mira
Más allá de la tecnología, los CEO identifican la volatilidad macroeconómica y los ciberataques como algunas de las principales amenazas para el crecimiento. La preocupación por los riesgos digitales gana peso respecto a ediciones anteriores, mientras que factores como los aranceles comerciales también generan inquietud por su posible impacto en los márgenes empresariales.
Este contexto condiciona la agenda de los líderes. Cerca del 47% del tiempo de los CEO se dedica a gestionar asuntos de corto plazo, lo que reduce el margen para planificar transformaciones a largo plazo, consideradas clave para garantizar la resiliencia futura.

