Cuando se habla de prevención de riesgos laborales, la imagen habitual es la de una empresa con trabajadores, un servicio de prevención y protocolos de seguridad. Sin embargo, trabajar por cuenta propia también implica estar expuesto a accidentes laborales. En muchos casos, además, supone trabajar completamente solo.
Los datos muestran que no se trata de un problema menor. Según UPTA, durante 2025 se registraron entre los trabajadores autónomos 733 accidentes graves, 59 fallecimientos y 26.387 bajas por accidentes de trabajo.
Detrás de estas cifras hay una realidad muy concreta: para un autónomo, un accidente no solo puede tener consecuencias sobre su salud. También puede significar dejar de trabajar durante un tiempo, perder ingresos, retrasar encargos o incluso poner en riesgo la continuidad de su negocio.
Trabajar por cuenta propia no significa trabajar sin riesgos
Un electricista, un transportista, un agricultor, un profesional de la construcción o una persona que trabaja en determinados servicios puede enfrentarse diariamente a riesgos físicos que forman parte de su actividad. Pero incluso quienes desarrollan su trabajo en una oficina o desde casa pueden estar expuestos a problemas relacionados con posturas, sobrecarga, estrés o fatiga.
La prevención, por tanto, no debería entenderse únicamente como una cuestión burocrática. También consiste en identificar aquello que puede salir mal y tomar medidas antes de que ocurra.
Además, la situación del autónomo frente a la prevención depende de cómo desarrolle su actividad. El INSST señala que los autónomos sin trabajadores a su cargo no están, con carácter general, dentro del ámbito de aplicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, aunque existen obligaciones específicas, por ejemplo, cuando concurren con otras empresas o en determinadas actividades de construcción.
Prevenir también es proteger el negocio
Para una persona que trabaja por cuenta propia, su principal recurso es, en muchos casos, ella misma. Si no puede trabajar, la actividad puede quedar directamente afectada.
Por eso, dedicar tiempo a identificar riesgos, utilizar los equipos de protección adecuados, mantener las herramientas en buenas condiciones o revisar las condiciones del puesto de trabajo no debería verse como tiempo perdido. Al contrario: puede ser una forma de proteger la salud y también la continuidad de la actividad.
El propio INSST dispone de herramientas para facilitar el asesoramiento preventivo a autónomos y pequeñas empresas.
Porque trabajar solo puede significar tomar todas las decisiones por uno mismo. También las que tienen que ver con la seguridad.

