La financiación pública dirigida a pequeñas y medianas empresas innovadoras cerró 2025 con un balance positivo tras el impulso de Enisa, entidad estatal dependiente del Ministerio de Industria y Turismo, que incrementó su actividad y registró una fuerte respuesta por parte del tejido emprendedor. Durante el ejercicio, la entidad aprobó financiación para 514 compañías por un volumen total de 86,2 millones de euros, con especial protagonismo de pymes y startups en fases tempranas de crecimiento.
Uno de los factores que explica este comportamiento es el nuevo sistema de gestión de los préstamos participativos vinculado al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Este modelo ha permitido que los fondos estén disponibles de forma continua, evitando los tradicionales picos de cierre de convocatorias y reduciendo la estacionalidad. El efecto ha sido inmediato: solo en diciembre las solicitudes aumentaron un 67% respecto al mismo mes del año anterior, y a mediados de enero ya se había igualado el total de peticiones registradas en todo el mes de enero previo.
La financiación a pymes gana estabilidad y alcance
Del total de operaciones aprobadas, 376 préstamos, por valor de 65,3 millones de euros, se destinaron directamente a startups y pymes innovadoras. El importe medio por operación se situó en torno a los 179.000 euros, una cifra alineada con las necesidades de financiación intermedia para proyectos empresariales en expansión y consolidación.
También cobraron peso líneas específicas dirigidas a segmentos concretos del ecosistema empresarial. El programa de apoyo al emprendimiento femenino digital sumó 59 operaciones y 8,7 millones de euros. En el ámbito agroalimentario, la línea AgroInnpulso financió 58 proyectos con 9,3 millones. Por su parte, las industrias culturales, creativas y audiovisuales concentraron 21 préstamos por casi 3 millones de euros. Esta diversificación ha ampliado el impacto de la financiación a pymes en sectores estratégicos.
Por perfil empresarial, la mayoría de las compañías financiadas fueron micro y pequeñas empresas: el 63% contaba con cuatro o menos empleados, y dos de cada tres tenían menos de tres años de antigüedad. Esto confirma el foco en fases iniciales, donde el acceso a recursos financieros es más complejo pero decisivo para asegurar crecimiento y profesionalización.
Territorialmente, Cataluña y Madrid concentraron cerca de dos tercios de la inversión aprobada, seguidas por Comunitat Valenciana, Andalucía y País Vasco. A nivel sectorial, destacaron las empresas tecnológicas, junto a compañías de servicios avanzados y actividades profesionales y científicas, reflejando la orientación hacia modelos de negocio intensivos en innovación.
Además de su actividad crediticia, Enisa mantuvo su función como entidad certificadora de empresas emergentes para el acceso a los incentivos fiscales previstos en la Ley de Startups, con cerca de dos mil compañías acreditadas hasta la fecha, reforzando el entorno de crecimiento para nuevas pymes innovadoras.

